Cadena Nacional de la alegría

El periodista Mariano Obarrio (@marianoobarrio en twitter) realiza hoy en La Nación un pormenorizado análisis del extraordinario gasto publicitario que realiza el gobierno nacional para sostener “el relato”.  Las cifras del gasto y la estructura burocrática volcada impresiona incluso sin comprarla con lo que demanda el desarrollo de otras políticas públicas.

La vocación del gobierno por ofrecer generosas cantidades de minutos de comunicación oficial tanto a través de los medios públicos como del formidable aparato de medios oficialistas evidencia el verdadero objetivo de su embestida contra el grupo Clarín, la “cadena nacional del miedo y del desánimo”.  Reproducir en gran escala un modelo de sujeción económica y sometimiento discursivo de los medios de comunicación que ya se había experimentado en Santa Cruz.

Algunos comunicadores el aparato de comunicación para-oficial han pretendido argumentar que todos los gobiernos tienen y han tenido históricamente políticas de comunicación similares.  Se les ocurrió el desafortunado ejemplo de “El Nacional”, un diario desarrollista que surgió poco antes del gobierno de Frondizi y que, por falta de recursos, cerró dos años después.  Claro, todavía no estaba de moda volcar la pauta a favor de los medios amigos.

El kirchnerismo ha logrado trazar una línea divisoria entre la prensa afín y el enemigo (“Clarín, La Nación y Perfil mienten”).  Hoy pocas voces se atreven a cuestionar al gobierno, como señalamos en una nota anterior, pero en la medida en que se avanza en la política oficial de comunicación, las voces que lo intenten pueden no encontrar caja de resonancia alguna fuera del monocorde zumbido del relato kirchnerista.

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