El desarrollismo

Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio

Corriente de ideas. El desarrollismo es una corriente de ideas que nace a mediados del siglo XX en los países subdesarrollados. En América latina, se identifica más o menos con la obra de Raúl Prebisch y con la “teoría de la dependencia” de Cardoso y Faletto. En la Argentina, particularmente, surge luego de la caída del segundo gobierno peronista (1955) y tiene como referencia ineludible las ideas de Rogelio Frigerio y la gestión de gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962).

Industrialización. El desarrollismo sostenía entonces la necesidad de completar el proceso de industrialización del país, luego de que durante el peronismo se hubiese llevado adelante un desordenado crecimiento de la industria liviana, sin la creación de la infraestructura necesaria y la implantación de la industria pesada que cimentaran ese crecimiento.

Cambio de estructuras. El cambio de estructuras era el leitmotiv central del desarrollismo: la transformación de una estructura económica esencialmente primaria en una economía industrial moderna, desarrollada, integrada desde sus industrias básicas, movilizadora de los recursos naturales y humanos a lo largo y a lo ancho del país.

Librecambismo y economía primaria. El diagnóstico era que Argentina arrastra una estructura económica esencialmente primaria por decisión deliberada de su clase dirigente en tiempos de la organización nacional, una orientación librecambista y agroexportadora implantada durante la segunda mitad del siglo XIX, que fue relativamente exitosa, pues consiguió atraer cuantiosas inversiones e imprimió un ritmo de crecimiento extraordinario entre 1880 y 1930, con cenit en el Centenario.

Industrialización forzada. La incipiente e incompleta industrialización del país, por el contrario, fue el resultado forzado de la sustitución de importaciones a causa de las restricciones del comercio internacional durante las guerras mundiales. No fue una decisión deliberada y debidamente planificada, se tornó insustentable y por eso su desenvolvimiento resultó trunco.

Deterioro de los términos del intercambio. A mediados del siglo XX la situación del país era una crisis del sector externo como consecuencia del llamado deterior de los términos del intercambio. El sector primario, pilar tradicional del comercio exterior argentino, no generaba ingresos suficientes para solventar la necesidad de importaciones de las maquinarias, equipos, insumos industriales y energía que requería la incipiente industria nacional.

Juan Domingo Perón

Populismo estatista. Este panorama se había agravado como consecuencia de la torpe e ineficaz intervención de Estado en la economía. La fijación artificial de precios y tarifas, la presencia de multitud de subsidios, el formidable crecimiento del sector público y un déficit fiscal galopante eran el resultado de la política estatista del peronismo.

Una política de desarrollo. La política desarrollista de 1958 surge de este diagnóstico estructural. El desarrollismo se propone sincerar y estabilizar la economía, tornarla apta para atraer inversiones. Simultáneamente, define los sectores estratégicos y se propone dirigir la inversión. Ellos son la energía –en particular el petróleo–, el acero, la petroquímica, la química pesada, celulosa y papel. Lanzar un plan de inversión en infraestructura de comunicaciones y servicios. Modernizar y tecnificar el agro. Fortalecer la industria.

Logros de gobierno. El gobierno desarrollista generó un formidable impulso a la economía del país, avanzando en el cambio de estructuras que se había propuesto. Logró que se duplicara en tres años la inversión privada en bienes de capital. Incrementó la producción de petróleo en un 138% en tres años, pasando de importar un tercio del consumo a lograr el autoabastecimiento. Triplicó la producción de acero. Quintuplicó la producción de caucho. Prácticamente fundó la petroquímica, al igual que la industria automotriz, llegando a producir 140 mil unidades anuales. Aumentó la producción eléctrica a un ritmo promedio de 15% anual. Pavimentó más de 10.000km de rutas. Tecnificó el campo, llegando a vender 20.000 tractores anuales.

Sanear el Estado. Además de eliminar los subsidios y tarifas políticas, el gobierno desarrollista se propuso transferir al sector privado todas las actividades que no fueran estratégicas. Se redujo el gasto público de manera tal que el déficit del sector público pasó de un 7,7% del PIB en 1959 a un 1,7% del PIB en 1961, lo que significó además una reducción de 250.000 agentes de la administración pública, todos los cuales fueron absorbidos por el sector privado, sin crear desempleo.

Terminar con la inflación. En el marco de la expansión económica, como consecuencia del formidable impulso inversor, so logró un incremento neto de la oferta de bienes y servicios que, juntamente con el saneamiento del sector público, permitió resolver el problema de la inflación en su raíz. La inflación pasó de un 113% en 1959 a un 13,7% en 1961.

Janio Quadros y Arturo Frondizi, 1961.

Una política exterior independiente. La política desarrollista implicó un esfuerzo de posicionamiento internacional para atraer inversiones, sobre la base de los principios tradicionales de autodeterminación de los pueblos y no intervención en los asuntos internos de los países. Con seriedad, intentó influir en la política exterior de Estados Unidos, de manera que la Alianza para el Progreso apuntara a desarrollar las economías latinoamericanas, en lugar de limitarse al asistencialismo a escala continental.

Legalidad. El gobierno de Frondizi levantó la proscripción del peronismo, dictó una amnistía total a los presos políticos de la Revlución Libertadora, ofreció todas las garantías a la oposición, devolvió los sindicatos a los trabajadores y convocó a elecciones libres en 1962. El triunfo del peronismo en varias provincias, entre ellas la Provincia de Buenos Aires, fue el factor determinante del golpe de Estado que derrocó a Frondizi.

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