El dudoso legado de Chávez

La muerte del presidente venezolano Hugo Chávez ha provocando un torrente de expresiones, comentarios y análisis que, vistos con un mínimo de frialdad, parecen casi surrealistas pero, curiosamente, pasan por normales y naturales. Parecemos acostumbrados a que se diga cualquier cosa.

Poco tiene de extraordinaria la reacción masiva del pueblo frente a la muerte de un líder carismático en ejercicio del poder.  El tópico es habitual y se ha repetido varias veces a lo largo de la historia, de manera tal que resulta comprensible y no demasiado interesante.  Lo que llama la atención son las expresiones grandilocuentes, exageradas y absurdas que proliferaron por los medios de comunicación y las redes sociales, y los análisis desproporcionados que surgieron a izquierda y derecha por igual.

El bienpensante progresista pretende poner una distancia aséptica: “ha muerto un ser humano, le debemos respeto a él, su familia y sus seguidores”, reservándose para más adelante un juicio un poco menos edulcorado.  El liberal duro dice “ha muerto un dictador, un tirano”.  El militante de la causa nacional y popular se lamenta por “la desaparición de un compañero de lucha cuya figura perdurará para siempre”, y se preocupa por “luchar hoy más que nunca y acompañar a la compañera Cristina para evitar el inminente avance de la derecha en Latinoamérica”, etc. etc.

Sorprenden por su desproporción tanto la glorificación estrambótica como la demonización lapidaria.  Sería necesario poner las cosas en su justa medida.  La historia no recordará a Chávez sino como un gobernante de mediocres características fuera de su magnetismo y carisma.  En un mundo que ha conocido y conoce verdaderos dictadores, llamar dictador a Chávez es una licencia difícil de justificar.  Lo mismo ocurre con su curioso ensalzamiento como líder de la izquierda.  Líderes de la izquierda fueron Lenin, Trotzky, Mao; incluso el Che o Fidel en alguna época lejana.  Dictadores fueron Hitler, Stalin, Tito.  Chávez aparece, en la comparación, como una figura mucho más caricaturesca que épica, recordando la vieja máxima marxista acerca de la repetición de la tragedia histórica traducida en farsa.

En el caso particular de Venezuela y más allá del dudoso mérito de haber partido en dos políticamente un país con una significativa tradición democrática e institucional, ¿qué transformación legó Chávez, en materia social o en materia económica?  Ninguna que pueda mencionarse; apenas se enancó en el alto precio internacional del petróleo para repetir el nomenclador de políticas populistas y declamar un presunto “socialismo bolivariano” completamente vacío de contenido y de praxis.  En muchos sentidos, su matriz operativa es similar a la “nacional y popular” del kirchnerismo argentino.

Por contraste, la izquierda latinoamericana puede valorar a Lula, Dilma o Bachelet, cuyos gobiernos significaron firmes pasos dados por sus naciones en el camino del desarrollo económico y una mayor justicia social.  Chávez no les llega a los talones.  Y si del plano político pasamos al teórico, las escasas y ramplonas ideas del chavismo no pueden sino avergonzar a los estudiosos del marxismo.

Pero más allá de las desproporciones, interesa destacar que la figura y la acción internacional de Chávez han tenido particulares efectos negativos en los últimos lustros.  Revitalizar la obsoleta idea de la “lucha antiimperialista”, demonizar a los Estados Unidos, insistir en alineamientos anacrónicos, completamente fuera de tiempo y escala, desviar la atención de los problemas reales de las economías y las sociedades de América latina, han sido los magros favores que ha legado a la región el presidente venezolano.

La figura de Chávez ha sido ante todo un impresionante dispositivo de amplificación de discursos y posicionamientos anacrónicos, bravuconadas retóricas y provocaciones que han tenido como principal resultado haber interferido eficazmente, por más de una década, en lo único que genuinamente interesa a los pueblos y las naciones de América latina: una eficaz colaboración regional para el desarrollo económico con inclusión social.

5 Comments

  1. No comparto. Chavez no será un héroe, pero claramente el antiimperialismo no es un concepto obsoleto desde marzo de 2003 cuando USA invadió Irak. Ello, sumado a una profunda crisis del sistema capitalista que se las vió malas a partir del 2008, hace que Estados Unidos se demonice solo. Por otro lado, la referencia a una confrontación en la sociedad venezolana considero es más funcional a la política chavista emprendida, ya que, cuando se tocan intereses de sectores dominantes, la sociedad tiende a dividirse. Por lo demás, no considero que otros gobiernos latinoamericanos -como el de Bachelet- hayan sido exponentes de una democracia con mayor inclusión (recordar la llamada “revolución de los pinguinos en el año 2006). Saludos cordiales

  2. Comparto eso de la glorificación estrambótica o la demonización lapidaria. No se puede, en cambio, suscribir la idea peyorativa de un Chaves de caricatura .¡Que falta de respeto! ¿Desde que lugar de pretendida altura se puede afirmar algo así?. Donde no existía Estado, ahora existe . Donde no había salud ahora hay hospital de ultima generación. Donde no había educación ahora hay escuela . Donde no había vivienda, ni servicios ahora estan. Ciencia y tecnología, matriz energetica, desarrollo agropecuario, industria liviana etc etc ¡Chaves lo hizo! Lo mismo se se repetía, tediosamente, en epoca de Peron . El discurso Gorila se expresaba igual Sin embargo Perón, antes Yrigoyen y despues Frondizi, pensaron y gobernaron con un proyecto nacional e integrador de las americas. Recomendaría a todo opinador, pseudo académico, una profundización sincera del trabajo de campo, bajar de la nube y ver, hablar con los protagonistas. Si asi lo hicieran no hablarian de chile como modelo de desarrollo. La historia recordará al presidente comandante Hugo Rafael Chaves con sus luces y sombras, con la pasión desbordada de quienes lo aman y quienes lo desfenestran. En todo caso su paso por la vida no fue indiferente a todo un pueblo, a todo el continente , es mucho más de lo que se puede decir de cualquier opinador.-
    .

Have your say