Ganadería: cómo revertir la crisis

En un análisis muy completo de La Nación de ayer, Juan Pablo De Santis subraya que a pesar de contar con un precio internacional muy favorable, Argentina exporta cada vez menos carne, revelando la crisis del sector ganadero y poniendo de manifiesto la ineficacia de las medidas implementadas por el gobierno para el sector.

Para profundizar la perspectiva de la cuestión, hablamos con nuestro amigo el consultor Hugo Carassai, especializado en temas agropecuarios.  Para Carassai, la raíz del problema está en “la matriz del modelo económico que, a pesar de declamar contra la soja, impulsa de hecho una sojización del campo que le brinda el mayor y más simple volumen de exportación, flujo de divisas y, en definitiva, caja”.

Carassai nos explica que la soja es, “por las características de su siembra, cuidados, cosecha y precio, la opción más segura para el productor.  No ocurre lo mismo el maíz o el trigo ni, por supuesto, con actividades de más largo plazo, como la ganadería o el tambo”.  “Hacen falta 33 meses para que un novillo alcance los 600 kilos necesarios para exportar”, abunda.  “En un contexto de incertidumbre y ante la duda, los productores eligen no la opción eventualmente más rentable, sino la seguridad y el corto plazo”.

En el caso puntual de la ganadería, se agregan las medidas orientadas a contener el precio interno de la carne: además de las retenciones, la suspensión de exportaciones, los precios máximos, por último aparece la exigencia cuotas de cortes muy baratos como requisito para obtener los permisos de exportación.  “El precio internacional es un factor importante, pero en definitiva tiene poca incidencia en la economía del productor –agrega Carassai–.  De un animal de 650 kilos, se puede vender 50 kilos a precio Hilton, pero antes hay que vender asado a 11,80 para obtener el ROE”.

Como consecuencia de este panorama, “en los últimos años el stock ganadero cayó doce millones de cabezas”.  Es una coyuntura en general difícil para el campo, agravado este año por las condiciones climáticas.  “No hay stock de soja, a pesar de que el gobierno dice que lo hay.  Y no hay existencias porque se vendió para cubrir los costos del resto de las actividades.  Así, se hace más difícil invertir: la cantidad de unidades de maquinaria agrícola vendidas cayó un 30% el año pasado”.

¿Cómo se revierte la crisis del sector?  Para Carassai no hay vueltas, con políticas de largo plazo y estímulos a la inversión.

  • Lo primero es sincerar los precios y terminar con los controles y cuotas: “cada vez que se insiste con la Junta de Carnes o de más regulaciones, se agrava la incertidumbre para el productor, que tiende a elegir otras opciones”, dice Carassai.
  • En segundo lugar, promover la inversión.  El consultor propone un sistema de amortización acelerada de inversiones: “en un contexto de inflación y sin ajustes en los balances, descontar del pago de  Ganancias las inversiones es una medida que tendría un fuerte impacto positivo en el sector”, agrega, haciendo referencia a un antecedente similar en la época de Frondizi.
  • Y por último, el crédito.  “Hoy no hay crédito al flujo, sino al patrimonio –explica Carassai– y en esas condiciones los productores no lo toman. Hay que revertir el sesgo patrimonialista del crédito, que busca garantías hipotecarias por 2,5 a 1, y apuntar a garantías prendarias de 1 a 1”–agrega.  “Los bancos prefieren prestar a tasas altísimas a los clientes de tarjetas de crédito, y nadie regula las condiciones para los préstamos al sector productivo.  Y para esto no hace falta una ley, sino regulaciones inteligentes desde el Banco Central”, finaliza el consultor.

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