La juventud maravillosa de los 70

Marcos Peña (@marquitospena en twitter) suele sostener que el discurso kirchnerista adolece de un problema central: su carácter reivindicativo y orientado al pasado.  La descripción es acertada pero se puede agregar algo más: el kirchnerismo no sólo refiere al pasado, sino que para poder hacerlo con provecho político, lo manipula, lo distorsiona y reescribe la historia con descarada parcialidad.

Con motivo de la conmemoración (¿?) del Día del Montonero, la reivindicación de los años 70 y la juventud maravillosa que luchaba por sus ideales volvió a ser objeto, si no de atención pública, al menos de generosas glosas reivindicativas en el aparato de medios para-oficial.

En una recomendable nota en La NaciónBeatriz Sarlo (@Beatriz_Sarlo en twitter) criticó con justeza este aguachento y condescendiente revival setentista con la autoridad de haber vivido de cerca aquella experiencia.  En la misma línea se inscribe el notable trabajo de Héctor Leis, citado por Sarlo, que hace varios días circula por internet gracias a su publicación en el blog Los trabajos prácticos (que al presentar el texto aboga “por la recuperación de un pensamiento más o menos normal”).

Resulta curiosa la reivindicación de aquella juventud “idealista” por parte de este modelo que presuntamente hoy promueve el desarrollo de una “burguesía nacional” en el marco de un Estado de Derecho democrático.  Porque los Montoneros, lejos de ser meramente “idealistas”, se proponían y actuaban apuntando a exactamente lo contrario: una escalada de violencia que sirviese de argumento para un golpe institucional, tal que el caos resultante le permitiera a la guerrilla disputar con éxito al Estado el monopolio de la fuerza e instaurar una revolución socialista, por lo demás absolutamente ajena a la realidad local.

Como cierre, vale recordar una de las tantas críticas que el desarrollismo hizo de la guerrilla de los años setenta, en particular esta de Marcos Merchensky en su prólogo a la segunda edición (1975) de su libro “Las corrientes ideológicas en la Historia Argentina”.  Al menos para consignar que no todo el arco político e ideológico andaba por esas épocas tan extraviado respecto de la viabilidad y significación de la violencia armada, por no hablar de su presunta justificación moral.

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