Primeras impresiones sobre las PASO

  1. Se inicia un ciclo. El gobierno de Macri ya no puede ser categorizado como un fenómeno episódico o casual, como siempre se lo entendió desde el peronismo y como muchos analistas pensaron y todavía pensaban hasta ayer. Empieza a cobrar la forma inequívoca de un gobierno con entidad política y fuerte apoyo electoral, al haber obtenido 36% de los sufragios en todo el país. Con aciertos y errores, el macrismo ya tiene la forma de un ciclo político.
  2. El fin del kirchnerismo. Cristina Kirchner hizo la peor elección imaginable en la Provincia de Buenos Aires y el kirchnerismo duro apenas sumó 20% a nivel nacional. Para un estilo de conducción que siempre dobló la apuesta y fue por todo, encontrar un límite y un techo tan bajo es la señal inequívoca del final. Todo indica que las generales de octubre pueden ser el canto del cisne para el kirchernismo, que agitó a Cristina como un cuco que terminó siendo ineficaz.
  3. Del voto reivindicativo al voto de confianza. El discurso kirchnerista rezó “vamos a volver”, proyectando un pasado inmediato idealizado y apostando a la recuperación del apoyo popular, sobre la base de la frustración por la dura situación económica, en particular de los sectores más frágiles de la sociedad. Esta imaginería no pudo imponerse a la percepción clara que tenía el electorado (ahora se nota) de que el desaguisado es consecuencia el ciclo anterior. El gobierno, por su parte, intentó mostrar los resultados apenas incipientes de sus políticas para pedirle al electorado la renovación del voto de confianza para sostener el nuevo rumbo.
  4. Voto mediático y voto mediato. El kirchnerismo siempre quiso ver en el votante de Macri un fenómeno típico de falsa conciencia: el macrismo era “la derecha” y salvo una minoría de derechistas duros, el resto de sus votantes lo constituía gente que se dejaba engañar por un discurso blando (“globos”) y un despliegue perverso de mentiras de los medios de comunicación. Un voto mediático. La verdad es que lo que empieza a aparecer es un voto mediato, es decir, el voto que no se define por la percepción inmediata de la situación actual sino por una posición más reflexiva. El presente de dificultades no disparó un “voto castigo” contra el gobierno, y en cambio fue enmarcado en la situación heredada y en el proceso de cambio que, aunque lentamente, empieza a dar sus frutos. Lejos de la falsa conciencia, lo que hace crecer a Cambiemos es una creciente conciencia sobre la situación del país y lo que fueron las políticas del kirchnerismo.

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