Propuesta

Nuestra propuesta se apoya en la tradición del desarrollismo argentino y formula los rasgos generales de una política económica para el cambio de estructuras.  Partimos de la base de que la contradicción básica de nuestra época y más allá de situaciones coyunturales, sigue siendo la diferencia entre países desarrollados y países subdesarrollados, entre los cuales se cuenta el nuestro.

Desarrollo y subdesarrollo. Genéricamente, la diferencia entre un país desarrollado y otro subdesarrollado está dada por la capacidad de su estructura económica para un crecimiento sostenible. Pero más en particular, se puede decir que

  1. Un país desarrollado tiene una economía diversificada e integrada; un país subdesarrollado, una economía especializada en determinados rubros y más o menos desintegrada.
  2. Un país desarrollado moviliza todos sus recursos y factores productivos, y los aprovecha; uno subdesarrollado no.
  3. Un país desarrollado está integrado geográficamente y en sus cadenas productivas; un país subdesarrollado posterga sus economías regionales y desaprovecha sus recursos.
  4. Desde el punto de vista del comercio exterior, un país desarrollado ha logrado una fuerte integración interna entre sus diferentes sectores, se apoya en la demanda de un sólido mercado interno y vuelca al mercado externo los saldos de su producción; un país subdesarrollado privilegia la integración a los mercados externos de commodities.
  5. Un país desarrollado es destino natural del ahorro interno y la inversión extranjera directa. Un país subdesarrollado expulsa el ahorro y la inversión.
  6. Por último, un país desarrollado genera las condiciones objetivas para tener a su población incluida, formalizada y beneficiaria homogénea de los bienes y servicios esenciales que brindan tanto el Estado como el sector privado. En un país subdesarrollado, lo que hay es fragmentación y exclusión.

Desarrollo e integración. Las ideas del desarrollo económico, como las de la integración política, económica, social y territorial, mantienen plena vigencia en la Argentina de hoy. El nuestro es todavía un país subdesarrollado y desintegrado, que necesita una política deliberada de transformación de la estructura productiva. ¿Cuáles son los rasgos centrales de esa política?

Rol del Estado. El desarrollo y la integración no acontecen espontáneamente. La llamada “teoría del derrame” ha probado ser falsa. No se desarrollan las regiones postergadas ni se genera trabajo e inclusión sin una decisión política genuina y las políticas públicas adecuadas. El rol del Estado es indelegable en el diseño y la implementación de una política de desarrollo.

Prioridades. A su vez, no se puede financiar simultáneamente todo; por el contrario, hay que elegir. El desarrollismo postula que la prioridad es la inversión, y en particular la inversión orientada a los sectores productivos más dinámicos de la economía, los de mayor capacidad reproductiva. En este sentido, el desarrollismo se opone al populismo, que privilegia el gasto y el consumo.

Ritmo. El cambio estructural no se logra con medidas graduales o aisladas. El desarrollo implica una política acelerada de transformación. Los sectores identificados como prioritarios (energía, servicios básicos, infraestructura, bienes intermedios y de capital) deben crecer a un ritmo extraordinario, muy superior al del resto de los sectores de la economía, para quitar las trabas y cuellos de botella que limitan el aprovechamiento y movilización de todos los recursos.

Aportes de capital. El insumo crítico que falta en un país subdesarrollado es el capital. Por eso el principal rasgo de una política desarrollista es la decisión de seducir y atraer al capital para que se radique y se aplique a movilizar los demás factores productivos. La política económica debe ofrecer al capital reglas de juego claras, estabilidad, seguridad y en general condiciones para su reproducción.

Inflación. El diagnóstico clásico del desarrollismo es que la inflación de los países subdesarrollados no tiene su causa tanto en problemas de índole monetaria o fiscal, cuanto en la insuficiencia de la estructura económica para generar la oferta agregada que empate la demanda. En el caso de la Argentina actual, este factor central se ve agravado por la irresponsabilidad del gobierno en materia monetaria y fiscal, y una descarada manipulación de las estadísticas que impide mensurar adecuadamente el problema. A una política decidida de transformación estructural deben agregarse hoy señales claras de seriedad y responsabilidad por parte del gobierno.

Pilares para el desarrollo. El rasgo principal de una política de desarrollo es, como se viene afirmando, privilegiar la inversión. Pero si hubiera que sintetizar el programa del desarrollismo en cuatro aspectos de política centrales, ellos podrían enunciarse de la siguiente manera:

  1. Integración de las economías regionales.
  2. Conformación de las cadenas de valor.
  3. Educación para la igualdad de oportunidades.
  4. Trabajo para la inclusión social.

Destino del ahorro y carácter de la inversión. El ahorro puede ser atesorado (en cuyo caso se sale del circuito de reproducción económica) o invertido. A si vez, la inversión puede ser improductiva o aplicarse a los sectores productivos y dinámicos de la economía. Finalmente, la inversión productiva puede aplicarse a bienes finales o bienes de capital o “industrias de industrias”. Éstos siguen siendo sectores a privilegiar, por su impacto directo e indirecto sobre el resto de la economía.

Grandes proyectos. Como condición de atracción de inversiones, el país debe poner en marcha grandes proyectos de inversión en infraestructura e “industrias de industrias”, con el concurso tanto del capital privado cuanto de la inversión pública.

Balance productividad empleo. Para resolver los problemas sociales del país, los sectores de más alta productividad, intensivos en el uso de capital, coexisten con sectores de baja productividad, pero extensivos en el uso de mano de obra. Es importante sacrificar competitividad en estos últimos sectores con el objetivo de generar una demanda importante de mano de obra. Se trata de reincorporar a millones de argentinos al mercado de trabajo.

One Comment

  1. Creo en el beneficio de todos aplicando con fuerza y esfuerzo nuestros conocimientos y saberes en pos de una sociedad mejor.
    Batallas habrá que dar y desiciones tomar ; habiendo primero ganado una elección y coordinando ( atestiguado en escribanía si es necesario) con los posibles sucesores mantener un rumbo determinado.

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