Una tormenta acecha en el Central

El ex presidente del Banco Central Aldo Pignanelli se animó y le puso el cascabel al gato hace algunos días, al señalar que el gobierno miente al contabilizar el nivel de reservas: lejos de los publicitados 30.000 millones de dólares, se ubicarían alrededor de los 25.000 millones de dólares. Con esta cantidad de divisas en el Banco Central, el tipo de cambio de paridad debería ubicarse, según Pignanelli, en $10,50 por dólar.

La cuenta de Pignanelli es rara no por apocalíptica, sino porque la situación del Banco Central es en realidad bastante más angustiante. El gobierno retacea la información de la misma manera que retacea dólares en todos los frentes y lo hace de manera drástica, generando compromisos que, en la medida en que se sinceren, agravarán muchísimo la situación.

Por ejemplo, la Cámara de Importadores denunció hace poco que el gobierno impuso una restricción total de divisas para importadores, y que el Banco Central debe a las empresas entre 5.200 y 5.500 millones de dólares por importaciones que ya fueron efectuadas pero no abonadas.

Por otro lado, el Gobierno también tiene frenado el giro de utilidades al exterior de grandes empresas extranjeras. Se calcula que el cepo sobre las remesas computa más de 10.000 millones en stock y podría llegar a los 13.000 millones a fin de año.

¿Cuál es entonces el verdadero nivel de reservas? ¿Alrededor de 7.000 o 10.000 millones de dólares? ¿Cuál sería la paridad técnica con el dólar, si se sinceraran todas las variables de la economía? Tal vez la respuesta más adecuada a estas preguntas es que, cualquiera sea el plan económico que el próximo gobierno proponga, la situación de base es mucho más grave de lo que el Gobierno, falsa y cínicamente, presenta, y que la salida del cepo, como todos los pasos que se den en el camino del sinceramiento, sólo podrá ser gradual y administrada.

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